Crónica Políticamente Incorrecta

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Río Miño en Caldelas de Tui

domingo, 26 de agosto de 2007

¿Por qué arden los montes gallegos?

Para resolver cualquier problema es necesario hacer un diagnóstico certero de las causas que lo producen. En el caso de los incendios forestales distinguimos las causas accidentales (rayo, chispas de las ruedas del tren...), que se sabe que tienen una incidencia mínima en nuestra tierra, y las causas humanas, siendo estas las que son motivo de nuestra atención en este análisis.
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1 comentario:

Corresponsal La Coruña dijo...

Ya desde antiguo la propiedad de los montes se configuró como regalía que otorgaba el dominio eminente al poder público de la corona y los montes particulares en España siempre fueron considerados, por fueros y pragmáticas, como bienes privados sujetos a limitaciones de interés público. Esto explica que la propiedad del monte se encuentre condicionada por preceptos que obligan al titular al uso responsable de estos recursos lo cual exige llevar a cabo una serie de medidas y actuaciones onerosas, que rara vez tienen retorno para el propietario y que invitan a abandonar la actividad por el insignificante beneficio que producen. Para mayor sufrimiento de los pequeños propietarios, tanto la propiedad forestal como la agraria están sujetos en ocasiones a la exigencia de facilitar el disfrute de bienes naturales al mayor número de usuarios, -ecologistas dicen llamarse, la mayoría-.
La función social del terreno forestal requiere la intervención de Gobiernos autonómicos y municipios que debe orientarse a lograr el aprovechamiento sostenible de los montes, (uno de los mas lógicos es permitir la plantación de Eucalipto ya que las condiciones climáticas son las idóneas, incluso mejores que en Australia- y esto se lo he oído en persona a un consultor, contratado por una importante empresa gallega, que vino de Tasmania y para quien hice labores de interprete, recorriéndonos en una semana casi toda la franja litoral Asturiana y Gallega -) cualquiera que sea su titularidad lo que conlleva que los poderes públicos han de garantizar la equidad en el desarrollo tanto del interés privado y del general, aplicando el derecho de ayuda y compensación que corresponde al titular que sufra limitaciones, cargas y obligaciones de interés público, en definitiva, es preciso ayudar a rentabilizar el monte a fin de evitar el declive rural ,y el aprovechamiento forestal por medio de especies de crecimiento rápido, refutando con datos objetivos las razones argumentadas por los ecologistas anti-eucalipto (por cierto el pinus insignis, con el que no se meten también es una especie introducida en la península y ya de paso si nos ponemos, hasta las patatas), es la única salida para el monte gallego.
Eugenio A.Álvarez-Cascos
Experto Europeo en Gestión Mediambiental